¿Cómo distinguir los exámenes que debo realizarme por control y cuáles podrían perjudicarme si no los necesito?

 

Dra. Vianka Mesén

Los exámenes complementarios son un componente fundamental de la práctica clínica. Son de utilidad en el diagnóstico, manejo y seguimiento de los pacientes; además pueden guardar relación con el pronóstico e incluso ser utilizados para definir políticas de salud pública. A pesar de todos los beneficios que aportan en la práctica médica, es importante hacer hincapié en que no son necesariamente inocuos y por esto es indispensable que se realicen cuando el costo/beneficio representa un riesgo provechoso para el paciente. 

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¿Cuáles son y para qué sirven los exámenes complementarios?

Los exámenes complementarios son herramientas fundamentales en el ejercicio médico que comprenden:

1. Exámenes de laboratorio : examinan muestras de sangre, orina, heces, saliva, entre otras secreciones y tejidos corporales para determinar si los resultados están dentro de los límites normales. Es importante destacar que algunas características o situaciones propias del paciente pueden afectar los resultados de estos estudios, por ejemplo: el sexo, la edad, la raza, la dieta, los medicamentos y el apego a las instrucciones previo a la toma de las muestras; razón por la cual hay que ser cuidadosos al analizar resultados que no caen exactamente en los rangos de normalidad y su significado. 

2. Pruebas de imagen :

Pruebas que utilizan radiaciones ionizantes como los rayos X, la tomografía axial computarizada (TAC) y la fluoroscopía : La radiación ionizante tiene suficiente energía como para afectar los átomos de las células y por ende dañar su material genético, por esto se debe procurar exponer a los pacientes a este tipo de estudios solamente cuando es indispensable y bajo estrictas condiciones de protección radiológica.

Ultrasonido : mediante el uso de ondas de alta frecuencia y sus ecos se pueden obtener imágenes de tejidos en el interior del cuerpo para evaluar su morfología y función. Tiene la ventaja de que no utiliza radiación, por lo que se puede utilizar de forma segura en niños y mujeres embarazadas.

Resonancia magnética nuclear : su uso se basa en la posibilidad de manipular el campo magnético de los átomos de nuestro cuerpo mediante un campo electromagnético mayor creado artificialmente. Es un estudio que tampoco utiliza radiación y su uso no ha demostrado efectos biológicos indeseables, sin embargo, se debe tener precaución durante el embarazo pues se desconocen los posibles efectos sobre los fetos. Además, es muy importante evitar que objetos metálicos sean atraídos por el resonador puesto que pueden actuar como proyectiles de alta velocidad capaces de lesionar en distintos grados al paciente o al personal que se encuentre cerca. Esta es la razón por la que los pacientes que tengan prótesis metálicas en el interior de su cuerpo conozcan el tipo de metal que las compone para poder ser asesorados correctamente sobre la compatibilidad de este con el equipo. 

Estudios de medicina nuclear : estos estudios utilizan pequeñas cantidades de materiales marcados con elementos radioactivos para diagnosticar o tratar una enfermedad, como por ejemplo la gammagrafía y la tomografía por emisión de positrones (PET por sus siglas en inglés).

Pruebas especiales : tales como el encefalograma, endoscopía, toma de biopsias, electrocardiograma, prueba de esfuerzo, espirometría, estudios alergológicos, electromiografía, entre otros.

La utilidad de estos exámenes complementarios en el ejercicio médico está relacionada con que:

  1. Confirman un diagnóstico o rechazan una hipótesis no validada con sus resultados.

  2. Establecen un pronóstico de evolución de la enfermedad.

  3. Monitorean la evolución de la enfermedad y la respuesta al tratamiento.

  4. Previenen o detectan complicaciones tempranas de patologías agudas y crónicas.

  5. Son útiles en la toma de decisión acerca de conductas terapéuticas rápidas y detección de reacciones adversas medicamentosas.

  6. Colaboran con estudios epidemiológicos y de grupos de riesgo.

  7. Son de gran utilidad en protocolos de investigaciones científicas y de ensayos clínicos. 

¿Cuál es la mejor manera de saber si necesito realizarme algún examen complementario?

Cuando una persona se presenta al consultorio, su motivo de consulta desencadena en el médico tratante un proceso diagnóstico por medio del cual se debe distinguir continuamente entre diferentes cursos de acción. Se debe iniciar con una historia clínica completa que incluya una caracterización adecuada del principal síntoma o síntomas del paciente. A continuación, se debe realizar un examen físico minucioso para profundizar en la presencia o ausencia de determinados hallazgos en favor o en contra de la posible causa, según sea la sospecha clínica. Con base en el conjunto de hallazgos derivados de este abordaje inicial se decide la pertinencia de exámenes complementarios.  

¿Qué es el tamizaje, cribado o screening?

En el marco de la salud pública, el tamizaje se refiere a realización de pruebas diagnósticas en una población, en principio sana, para distinguir a aquellas personas que probablemente están enfermas de las que posiblemente no lo están. El objetivo es la detección precoz de una determinada enfermedad para así mejorar su pronóstico y evitar la mortalidad prematura y/o la discapacidad asociada a esta enfermedad.

Estas pruebas diagnósticas se indican según el sexo, la edad y factores de riesgo asociados a cada persona; por lo que es indispensable mantener controles periódicos de salud para que sean indicadas por su médico de cabecera según corresponda.

A manera de conclusión

Es necesario partir de un razonamiento clínico subyacente para indicar exámenes complementarios. La razón principal es que en su mayoría la realización de estos no es inocua; los posibles riesgos incluyen desde agresiones físicas al tejido, como la toma de muestras sanguíneas o exposición a radiaciones ionizantes, hasta perturbaciones psicológicas como la claustrofobia que presentan algunos pacientes al realizarse una resonancia magnética. Lo más importantes es que, al considerar el riesgo/beneficio de realizarlos, el beneficio para el paciente supere de manera importarte los posibles riesgos que implica la prueba por realizar, como en el caso de controles periódicos, pruebas de tamizaje y pruebas diagnósticas o de seguimiento de una enfermedad. 

Referencias:

Antúnez Baró, A. (2013). Necesidad del uso reflexivo de estudios complementarios.  MediCiego, 19(2),1-7. Recuperado de https://www.medigraphic.com/pdfs/mediciego/mdc-2013/mdcs132n.pdf

Ascunce Elizaga, Nieves. (2015). Cribado: para qué y cómo. Anales del Sistema Sanitario de Navarra38(1), 5-7.  https://dx.doi.org/10.4321/S1137-66272015000100001

Blanco Aspiazú, Miguel Ángel, Menéndez Rivero, Lázaro, Suárez Rivero, Birsy, Moreno Rodríguez, Miguel Ángel, & Bosch Bayard, Rodolfo Isidro. (2006). Evaluación del uso de los estudios complementarios en el proceso diagnóstico. Educación Médica Superior20(2) Recuperado en 12 de noviembre de 2019, de http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0864-21412006000200002&lng=es&tlng=es.


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