TRASTORNOS DE LA GLÁNDULA TIROIDES

Las enfermedades de la tiroides son relativamente comunes, pero son fácilmente diagnosticables y tratadas.

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Dra. Vianka Mesén, Médico Cirujano. 2019.

La tiroides es una glándula que pertenece al sistema endocrino y se localiza en la parte anterior del cuello sobre la tráquea; normalmente pesa entre 12 - 20 gramos, tiene forma de mariposa y sus consistencia es blanda. La función de la tiroides es producir dos tipos de hormonas: tiroxina o T4 y la triyodotironina o T3.

Las hormonas tiroideas son de vital importancia en el organismo; durante el desarrollo embrionario tienen un papel fundamental en la diferenciación celular y en el adulto se encargan de conservar la homeostasis termógena y metabólica del cuerpo. 

De forma general los trastornos funcionales de la glándula tiroides puede provocar una disminución o aumento en la concentración sanguínea de hormonas tiroideas. Además, es importante mencionar el bocio, que en algunas ocasiones se presenta únicamente como una alteración anatómica.

Las enfermedades de la tiroides producen signos y síntomas que pueden orientar al médico a sospechar y buscar patología tiroidea. Para hacer el diagnóstico es necesario realizar una historia clínica completa y un detallado examen físico, así como estudios complementarios que incluyen exámenes de laboratorio, imágenes médicas y en algunos casos biopsia. El debido tratamiento debe individualizarse según el caso de cada paciente.

1. Bocio

El término bocio se emplea simplemente para describir un agrandamiento anormal de la tiroides y de la presencia del mismo no significa necesariamente que la glándula esté funcionando mal. Entre las causas de bocio se encuentran la deficiencia de yodo (común en lugares donde no se suplementa), la Tiroiditis de Hashimoto, la Enfermedad de Graves, los nódulos tiroideos, entre otras.

El diagnóstico suele realizarse durante el examen físico cuando se encuentra una glándula aumentada de tamaño. Al ser éste un hallazgo anormal se debe determinar la causa y si existen anormalidades en la concentración de hormonas en sangre. Los estudios a realizar en cada caso serán determinados por el médico tratante. El tratamiento se debe individualizar a cada paciente. Finalmente, sin importar la causa, una vez diagnosticado el bocio es importante continuar con el seguimiento periódico según las necesidades del caso particular.

2. Hipotiroidismo

El hipotiroidismo refleja una glándula tiroides hipoactiva que no es capaz de producir hormonas en suficiente cantidad para mantener las funciones del cuerpo de manera normal. Entre las causas más importantes del hipotiroidismo se pueden mencionar las enfermedades autoinmunes como la Tiroiditis de Hashimoto, los casos iatrogénicos o causados por el acto médico y menos frecuente en la actualidad de la deficiencia de yodo.

El inicio de los síntomas es paulatino, y debido a esto es posible que pasen desapercibidos. Los pacientes pueden notar cansancio, debilidad, intolerancia al frío, pérdida de cabello, dificultad para concentrarse y alteraciones en la memoria, estreñimiento, escaso apetito, aumento de peso, piel seca y áspera, extremidades frías, hinchazón en la cara, manos y pies; sólo por mencionar algunos.

No existe una cura para el hipotiroidismo y, con algunas excepciones, los pacientes los sufren y deben de tomar tratamiento de por vida. Sin embargo el tratamiento es muy sencillo, consiste únicamente en el reemplazo de la hormona tiroidea que el cuerpo ya no puede producir. Además se debe llevar control con seguimiento periódico de la concentración de la hormona en sangre según lo indique el médico tratante. Con el cumplimiento estricto del tratamiento del hipotiroidismo puede mantenerse buen controlado y no provocar mayores molestias en la vida del paciente.

3. Hipertiroidismo

El término hipertiroidismo se refiere a cualquier condición en la que exista demasiada hormona tiroidea en el organismo, es decir que puede ser el exceso de la producción de la hormona por la tiroides o un exceso de la administración exógena. Entre las causas endógenas las más importantes es la Enfermedad de Graves (padecimiento autoinmune responsable de más del 70% de los casos), además se pueden mencionar el bocio tóxico o multinodular y la tiroiditis.

Por lo general el hipertiroidismo comienza lentamente por lo que se pueden confundir sus síntomas con manifestaciones del estrés. Entre los síntomas se destacan ansiedad, nerviosismo, irritabilidad, dificultad para dormir, intolerancia al calor, aumento de la sudoración, palpitaciones, temblor en las manos, fatiga, debilidad muscular, defecación más frecuente, pérdida de peso con aumento de apetito, pérdida de la líbido y en mujeres flujo menstrual más ligero y menor frecuencia en los periodos menstruales. Además oftalmopatía en la Enfermedad de Graves y un agrandamiento de la parte anterior del cuello en los pacientes con bocio.

No existe un único tratamiento que funcione en todos los pacientes hipertiroideos, el médico elegirá el tratamiento adecuado según la causa, severidad y condiciones específicas del caso particular. Entre los distintos tratamientos se pueden mencionar las drogas antitiroideas, el yodo radioactivo e incluso la remoción quirúrgica de la glándula. Además es necesario el tratamiento sintomático con betabloqueadores, sea cual sea el tratamiento definitivo.

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Estudios de laboratorio 

A grandes rasgos para el diagnóstico se requiere iniciar con la medición en sangre de hormonas estimulante de la tiroides conocida como TSH, para determinar si esta se encuentra suprimida, elevada o normal. Sin embargo, existen algunas patologías en las que la TSH no sufre alteraciones esperables, por lo que esta no debe ser usada como prueba aislada de laboratorio. Si la concentración de TSH es normal se deben medir las concentraciones de hormonas circulantes para establecer el diagnóstico de hipo o hipertiroidismo. Existen otras pruebas que pueden ayudar a identificar el origen de la disfunción tiroidea como son la cuantificación de anticuerpos contra peroxidasa tiroidea o TPO y la tiroglobulina o Tg.

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Estudios de imagen 

El ultrasonido de tiroides ha adquirido mucha importancia en el diagnóstico y seguimiento de la enfermedad nodular de tiroides ya que compensa las limitaciones de la exploración física. Además se utiliza durante la aspiración de lesiones quísticas y obtención de tejido de lesiones tiroideas mediante biopsia de aspiración por aguja fina o FNA por sus siglas en inglés. Otro posible uso del ultrasonido es en la valoración del cáncer tiroideo recurrente.

La tiroides es capaz de captar y transportar activamente isótopos radiactivos de yodo y pertecnetato de tecnecio, lo que permite visualizar selectivamente la glándula y además cuantificar la captación del marcador mediante una gammagrafía. Esto se puede utilizar en Enfermedad de Graves, adenomas tóxicos, bocio multinodular tóxico, tiroiditis y seguimiento de cáncer de tiroides.

Las enfermedades de la tiroides son relativamentes comunes, pero son fácilmente diagnosticables y tratadas sin que repercutan de manera grave en la calidad de vida de las personas.

Por lo general afectan a  varios miembros de la familia, por lo que es necesario conversar acerca de los síntomas y formas de detección una vez que algún miembro es diagnosticado. Es vital que el paciente tenga un papel activo en el cumplimiento del tratamiento y sea capaz de informar a otros miembros del personal de la salud sobre su padecimiento y el tratamiento que recibe.

Fuente: Revista Imágenes Médicas. Edición 2019.

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